"Al día siguiente del suceso con los oficiales de panadería, despertose como
siempre, antes que el sol. Y recordó como su voz se había empañado la víspera.
Preso de agitación, se puso de pie e hizo la prueba de pregonar a medio
grito, como dentro de un ruedo:
== ¡Tijeraas!
Pero no encontró en la presente, su voz antigua. Sintió que enrojecía en la
penumbra, y sin comprender aún, dejó escapar unas dos lágrimas súbitas, sin
pestañar, mirando al vacío desde dentro."
Tras leer a
Eagleton, se tratará de obtener desde el yo, ignorando el contexto o cualquier
tipo de conocimiento fuera del texto en si, para intentar llegar a la
conciencia. Tomé un fragmento del cuento "Un nudo en la garganta" de
Cesar Dávila Andrade, donde se tratará de no implicar lo ajeno al mismo.
La voz, aquello que nos impide ser una
cosa, pues pone en evidencia nuestra conciencia, tomará parte en este cuento,
como representante de nuestra relación con el mundo fuera de nosotros, y cómo
los cambios fuera de este nos acongojan. Esto lo podemos percibir a través de
una comparación que se concibe entre la enfermedad del protagonista que se
representa en la voz, junto con la extrañeza cuando hay un cambio externo en la
vida. Es decir, este cambio que sucede en el cuerpo por distintas situaciones,
se puede asemejar con los cambios externos, que yo pude relacionar con mi vida
como: mudanza de ciudad, cambio de hogar...de esta manera se sitúa al cuerpo
como un espacio, donde la extrañeza de sus cambios nos acongoja, creemos no nos
pertenece. Por lo que, tomar al cuerpo como algo externo a nosotros, por esta
impertinencia que es el cambio del cuerpo sin intervención de propia decisión,
lo que queda es aprender a ser resiliente o sentir "...mirando al vacío
desde dentro" dolor, aceptar la muerte de un ser querido o herirnos al
recordar esta impermanencia.

